Presentación
Estas son partes de la
historia y vivencias de Manuel Gutiérrez Bernal, “Manuel” o “Manolito” para su
familia y amigos, chiclanero de nacimiento y de corazón.
Unas
vivencias y anécdotas de toda una vida, contadas a su manera, con la libertad y
el respeto que los años y las canas le otorgan, y que le excusan de cualquier
posible desliz o impertinencia, en esa prodigiosa memoria que aún conserva a
sus noventa y cuatro años, en la que apenas existen lagunas
Algunas
cosas, tal vez bastantes, quedarán en el tintero del olvido, pero las que
salgan a flote y aquí se escriban, estarán llenas sobre todo de sentimientos y
amor por los suyos, por esa familia que a lo largo de los años supo mantener
unida y en feliz armonía, junto a su compañera y amada esposa, de por vida.
Es la
historia de un hombre ejemplar, tanto en lo personal como en lo familiar,
fraguado siempre “entre harinas”, con la que elaboraba el pan que tantos y
tantos chiclaneros pudieron llevar a su mesa durante el pasado siglo y parte de
este.
Corresponsal
de su propia vida, nos contará “sus cosas” y “a su manera”, con esa alma de
filósofo y pensador, que los años les otorga a las personas.
Nos lo va
a contar, y quienes lo conocen, se lo imaginarán, sin pelos en la lengua, sin
prejuicio alguno, y lo contará de una forma atemporal, tal y como se le vienen
a la memoria, pues son tantas cosas las que nos tiene y quiere contar, que en
ocasiones le fluyen los recuerdos de forma apresurada y como un torrente, como
queriendo sacar de sus adentros tantos recuerdos que en ocasiones le es
imposible frenar ese fluir a su memoria.
Podría
decir tantas cosas en esta presentación, pero será mejor que sea él, el que nos
hable, él es el protagonista de esta historia, y como dijeron una vez del
filósofo Friedrich Nietzsche, aplicándolo a nuestro protagonista:
“Manuel,
no es tanto una persona que se explica, sino un pensador ante el que uno se ha
de explicar”.
y nuestro querido “Manuel” nos
contará vivencias, a las que solo habrá que prestarle la atención debida, pues
serán contadas sin intermediarios, de su propia voz y con su propio corazón.
Solo
quien tenga ojos para ver y oídos para oír, podrá entenderle y comprenderle,
pues su lenguaje y sus ideas son claras y concisas, dando detalles que a más de
uno le sorprenderán por la agudeza de lo que cuenta y como lo cuenta.
Así que
vayamos con “las cosas” de nuestro querido y entrañable “Manuel Gutiérrez
Bernal”, que nos servirá en este presente, para darnos cuenta de que el futuro,
no es nada más que el pasado que se abre paso de nuevo, pero al que entramos
por otra puerta.